La semana pasada, tuvimos noticias de que un ministro declaró, desde un evento en Parque Central, que se estaban haciendo unas inversiones para refacciones, a partir de conversaciones con las juntas de condominio y asociaciones de ese inmenso conjunto residencial. Pero que en el futuro sería con los consejos comunales que se formasen, pues las juntas y asociaciones eran organizaciones del pasado que debían ser sustituidas.
No ha habido manera de confirmar si existe una política oficial al respecto. Pero en la actual Ley de los Consejos Comunales, (LCC), se habla de ellos como espacios de integración de todas las expresiones de la comunidad. Lo cual es obvio, todas coinciden allí para poder formular proyectos a las autoridades para la solución de determinados problemas comunes. Pero no se dice que el consejo comunal vaya a sustituir a la asociación de vecinos, la mesa técnica de agua, el club deportivo, el comité de tierras, la asociación civil o la junta de condominio. De hecho, no ha sido así hasta ahora.
Actualmente, se discute la reforma de LCC en la Asamblea Nacional. Pero en la propuesta no se habla de que los consejos asuman las tareas de las juntas de condominio. Que de hecho tienen su misión bien definida en la Ley de Propiedad Horizontal. Imaginamos como muy difícil que un consejo comunal, representante de un vecindario, de una parte de una comunidad, pueda discutir en sus reuniones acerca de la conserje, el contrato de ascensores o la relación con la administradora de cada condominio de su ámbito. La verdad, no están para eso los consejos y sí las juntas. No sería posible sustituirlas, la gente no lo aceptaría.
Suponemos una confusión por parte del funcionario o de sus asesores. Seguiremos indagando para informar a los condominios del país y para contribuir a que las autoridades no se equivoquen con respecto a las juntas.
Condominios Cuerpo Metros Cuadrados El Nacional
Domingo 14 de Junio de 2009
Elías Santana elnacional@micondominio.com

Luis Andrés Fernández Pérez (alias "Arq. Luis Andrés Fernández Pérez" o "el arqui"), administrador nefasto del Condominio Los Fresnos-Bugambilias, es un delincuente. Luis Andrés Fernández Pérez se hace pasar por arquitecto, administrador de empresas, dentista, chef, empresario de banquetes, sin ser nada de eso, y roba y estafa a todos los que puede. Es un ladrón y no sabe ni sumar el infeliz puerco. Luis Andrés Fernández Pérez es un mexicano repugnante, un engendro de prostituta. Se hace pasar por diferentes profesionistas para engañar a la gente buena y robarla, luego huye. En sus estafas y robos lo acompaña su puta de siempre: una cerda, mugrosa obesa y anciana como él, de cabello corto y muy cachetona, que jamás se baña ni se quita una especie de delantal o mandil, apestosa a aceite de cocina y chiles, y grasosa de la cabeza a las patas. La mujer del falso empresario, falso administrador de empresas, falso dentista y falso arquitecto Luis Andrés Fernández Pérez es una piruja que vende grasosas e insalubres fritangas en la vía pública y afuera de las obras de albañilería, sin permiso de la autoridad, claro está, y toda su sucia comida la prepara en el cuchitril oscuro y hediondo en el que viven gratuitamente ese par de delincuentes, pues su vida es estafar, robar, delinquir y provocar vómito. Estos son ejemplos de la podedumbre de México.